La verdad en si misma solo puede ser alcanzada dentro de uno mediante la más profunda meditación y conciencia.” (Buda) Pero a veces meditar no es tan fácil como parece y eso puede ser en gran parte debido al espacio. Es importante que el espacio donde meditamos sea ameno, tranquilo y que nos invite a meditar. Hoy compartimos los 5 pasos más importantes para crear nuestro propio espacio de meditación.

Si ya meditás en tu casa, es probable que tengas un espacio o lugar dedicado especialmente para tu práctica. Pero, ¿qué pasa cuando no tenés ese lugar? Pueden ser muchas las razones: una mudanza, un viaje, unas vacaciones, etc.

La meditación, como todo en la vida, es práctica. Hoy te proponemos no interrumpir esta práctica tan importante y lograr tu relajación en donde sea que te encuentres.

Recordá que “meditación” es vivir en presencia, aquí y ahora. La meditación está dentro, no fuera de nosotros.

Son sólo 5 pasos que compartimos para tener siempre en cuenta:

1. Buscá Un Lugar Tranquilo o Pacífico

La meditación nos empuja a soltar todas las distracciones del exterior y llevar la mirada hacia nuestro interior. Buscá un espacio que sea tranquilo, que resuene y vibre con vos – incluso si ese lugar está colmado de gente y ruido. Lo importante es que puedas sentir una conexión con ese lugar y que te inspire tranquilidad, paz y armonía. Acá van algunas ideas que pueden ayudarte en la búsqueda:

  • Una esquina tranquila en un aeropuerto,
  • Un baño (incluso una bañera sin agua en algún cuarto de hotel que estés compartiendo con alguien),
  • Una sala de conferencias que esté desocupada en la empresa donde trabajás,
  • En tu auto (estacionado),
  • Una plaza o parque tranquilo,
  • Un sótano

Cualquiera sea el lugar que hayas elegido, simplemente quedate unos minutos para conectarte y relajarte.

2. Hacé Tuyo El Espacio – Sentite Como En Casa

Es muy probable que en casa tengas una rutina especial para meditar, algo que te haga sentir contenido, cómoda y en paz. Si sabés que vas a viajar, te proponemos llevarte una parte de esa rutina con vos, a donde sea que vayas. Por ejemplo:

  • Un almohadón,
  • Una manta para envolverte durante la meditación,
  • Una piedra o gema,
  • Un mala (rosario hindú),
  • Una vela de un ser querido,
  • Un libro,
  • Una foto de algún lugar que te inspire,
  • Un sahumerio o incienso,

Lo que sea que te inspire, llevalo con vos y tenelo junto a vos durante la meditación. Al tener un objeto de tu hogar, tu cuerpo, mente y espíritu podrán sentirse más aliviados y conectarse más profundamente durante la meditación en este nuevo espacio.

3. Establecer Límites

Donde sea que te encuentres, es importante que marques un límite tanto física como energéticamente. Al establecer un límite vas a poder enfocar tu concentración y dirigir la atención dentro de ese espacio y no fuera de él, donde hay distracción y caos.

Establecer un límite puede ser algo físico o mental. Por ejemplo, si tenés una manta, podés sentarte sobre ella y dirigir la atención dentro del espacio que ésta ocupa. Si estás en un aeropuerto, tus valijas pueden ser el límite físico entre tu espacio de meditación y vos. También podés establecer un límite de forma mental, visualizando hasta dónde llega tu observación y percepción, dejándote llevar por la relajación y llevando la mirada hacia tu interior.

4. Crear Una Intención

Una vez que te encuentres establecido en este nuevo espacio, es importante que lo bendigas, sintiendo gratitud por este nuevo lugar que te recibe para la meditación. En tu casa, es muy probable que el espacio que utilices para meditar esté bendecido con tu energía y meditación. Tu espacio es un lugar sagrado de conexión y paz. Pero esta sensación de paz y armonía no tiene por qué quedar únicamente en tu hogar. Podés experimentar la meditación en cualquier lugar del mundo, en cualquier espacio, a través de la Intención.

Agradece. La gratitud es una energía de muy alta vibración. Podés agradecer este nuevo espacio que se ha creado para vos, para que puedas conectarte con tu ser Interior y con la meditación. La gratitud, además, es un increíble antídoto contra la negatividad, la violencia o la frustración.

Luego, podés pedir protección sobre este nuevo espacio, para que te encuentro de meditación sea pacífico, armonioso y efectivo. Afirmá que este espacio es, ahora, un espacio sagrado donde la negatividad y las energías de baja vibración no pueden entrar. Y pedí que este espacio sea un lugar de contención y de paz permitiendo que tu mente y cuerpo se relajen y mantengan en calma durante la meditación.

5. Música Relajante

No hay nada mejor para la relajación que luz baja o tenue y música relajante. Es casi cien por ciento seguro que al poner poca luz y escuchar música tranquila tu cuerpo empiece de a poco a relajarse y a conectarse con las sensaciones del lugar. En el caso de estar en un lugar público, es difícil que puedas tener poca luz, pero eso no es un impedimento: lleva tu atención hacia los sonidos.

Podés escuchar la misma música que utilizás en tu casa, el mismo mantra o la misma melodía relajante en tu celular o mp3 y ponerlo cuando quieras. Simplemente sentate en el nuevo espacio, relajate y prendé la música.

Luego de 3 0 5 minutos, el cuerpo comienza a relajarse siguiendo la vibración de paz de la música. Si meditás en silencio, podés escuchar música relajante sólo por unos minutos y luego apagarla, llevando tu atención a la relajación corporal, a pesar de los ruidos del exterior. Recordá que todo en la vida es una decisión. Todo se logra con deseo, voluntad e intención.

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