““Basura” viene del hombre común, de la gente que vive en la tierra, con la tierra, cuyas manos están embarradas. La palabra “basura” también es barro, tal como está siendo usada por el pueblo que está trabajando y viviendo la vida” (Osho). Cuando la basura es emocional, también se acumula y genera barro. ¡Compartimos 10 tips para sacar la basura emocional!

¿Qué Es La “Basura Emocional”?

Muchas veces nos pasa que, durante el transcurso del día, nos van sucediendo cosas que no nos gustan – un choque en el auto, un mal trato, una fea mirada e incluso una discusión con alguien que estimamos y queremos mucho. Algunas de ésas veces, logramos decir lo que sentimos y expresar lo que nos duele. Puede ser con una palabra dulce o un grito, pero lo importante es poder decir éso que tanto nos molestó y que nos generó un inconveniente.

El problema se genera cuando no expresamos lo que necesitamos “sacar hacia afuera”; cuando “traemos a la cocina la basura que no sacamos anoche”. Y cuando la basura ocupa gran parte de la casa, empieza a desbordar en distintas bolsas; hay bolsas de resentimientos, de miedos, de ira y enojos, de dolor y malestar, de pena y angustia.

¡No te preocupes! La basura emocional no debe quedarse y, al igual que la basura de casa, sólo hay que sacarla afuera. De esta manera, evitamos acumularla y padecerla.

¿Cómo Sacamos La Basura Emocional?

La psicóloga Ciara Molina desarrolló su estudio basado en una experiencia que nació en Facebook. La Dra. Molina cuenta cómo creó una página de Facebook llamada “Psicóloga Emocional”. A través de esta página, comenzó a dar pautas para la eliminación de la basura emocional generando una gran respuesta de parte de sus seguidores y futuros pacientes.

¡Pautas Para Sacar la Basura!

1. Pensamientos positivos o negativos, vos elegís.

Según la Dra. Molina , «los pensamientos negativos generan una enorme cantidad de malestar, y su manifestación común es la ansiedad». En cambio, los positivos provocan todo lo contrario a nivel emocional. De esta manera, con afirmaciones positivas lograremos modificar el pensamiento a través del uso del lenguaje.

No se trata sólo de decir las palabras, se trata «de que te creas lo que te dices, no solo que te quedes con las palabras: “me quiero”, “me valoro”, “soy capaz”. “Hay que animarse a potenciar aquello que querés atraer y tu pensamiento abrirá el camino emocional que te ayudará a alcanzarlo», asegura Molina.

2. Creando expectativas, acumulando frustraciones.

Solemos fijarnos demasiado en lo que consideramos que nos hace falta, concentrándonos en la carencia, y esto no nos permite llevar la atención a lo que somos, sentimos y pensamos en nuestro día a día. Es imposible poder predecir lo que sucederá de aquí a cinco años, pero sí podemos gestionar a dónde queremos llegar dando pequeños pasos hoy.

«La mejor manera de no excedernos en nuestras expectativas será establecer pocas y a corto plazo, al hacerlas alcanzables ganaremos confianza», comenta Molina.

3. La actitud determina el estado de ánimo.

¿Alguna vez tuviste la sensación de vivir un día pésimo desde que te levantaste hasta que te acostaste? ¿Nunca sentiste, de repente, que podés con todo el mundo el mundo y que
todo lo que acontece a tu alrededor parece estar en sincronía con vos?

«Lo que determina uno u otro estado es la actitud con la que nos enfrentamos a él».

«El mundo según lo vemos no es más que un reflejo de nuestro estado interior: cuanto más optimistas seamos a la hora de interpretar lo que nos pasa, mejor valoración haremos de nosotros mismos (autoestima) y mejor adaptación al medio tendremos. Por tanto, toda actitud positiva comienza por tener una autoestima saludable».

4. Voluntad sin acción es papel mojado.

Cuando nos sentimos desganados, lo primero que perdemos es la voluntad.

«Sabiendo que la voluntad es nuestra capacidad para decidir si realizar un determinado acto o no, ¿por qué escoger quedarse en la oscuridad pudiendo ver la luz?», se pregunta Molina.

Para tener una buena predisposición a la acción voluntaria es importante ser receptivo, priorizar los pasos, visualizar positivamente aquello que queremos que suceda.

5. Salir de la Zona de Confort,

La Zona de Confort se define como todo aquello que nos rodea y con lo que nos sentimos cómodos. ¿Cómo salimos de esta zona de confort?

¡Explorando nuevos horizontes y dejando que la vida nos sorprenda!

«Perder el miedo a avanzar, a descubrir nuevos mundos y buscar oportunidades que nos aporten nueva sabiduría. Cuando decidimos explorar más allá de los límites que nos autoimpusimos empezamos a entrar en lo que se conoce como la “zona de aprendizaje”».

6. Quiero, puedo, lo merezco.

«Tenemos que tener claro que lo que nos define no son las opiniones positivas que los demás puedan tener o las críticas a las que nos veamos expuestos, sino la valoración que hacemos de
nosotros mismos. Es decir, de la autoestima», señala Molina.

7. Autoestima: camino al bienestar.

Para lograr un cambio positivo en nuestro autoestima, la Dra. Molina recomienda que «nos aceptemos, tengamos confianza plena en lo que hacemos, nos cuidemos a nosotros mismos, seamos auto-suficientes emocionales, aprendamos a poner límites, realicemos auto-crítica constructiva, sepamos que somos los únicos responsables de lo que nos pasa, nos dediquemos un momento al día solo para nosotros, y apostemos por el sentido del humor, entre otras muchas cosas que podemos hacer».

Siguiendo la Filosofía HUNA, madre del HO’OPONOPONO, “Somos 100% responsables de la realidad que vemos a nuestro alrededor. Por lo tanto, somos 100% responsables de cambiarla si no nos gusta o nos genera malestar. Todo el poder para lograrlo… está dentro de nosotros“.

8. Aceptación, pero no olvido.

No se olvida, se supera, dice Molina. «Superamos relaciones, miedos, malestares, frustaciones, pérdidas y heridas emocionales. Eso sí, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional y pensar constantemente en borrar nuestros recuerdos negativos no hará más que hacerlos más conscientes», afirma.

Por eso para que un malestar se supere no podemos negar que exista, necesitamos admitirlo para cambiarlo», añade.

9. Críticas, ¿constructivas o destructivas?

Lo que diferencia que una crítica sea catalogada de constructiva o destructiva será la intención con la que se dice, las palabras que se escogen y la manera de decirla.

«Pero por muy destructiva que sea la crítica, si no se le da importancia, no se vivirá como una ofensa».

Asimismo, cuando seamos nosotros los que formulemos la crítica, no debemos ser apresurados a la hora de opinar, debemos dejar claro el aprecio, basarla en el respeto, y expresarla en el
momento adecuado… Además de ser conscientes de que el otro tiene derecho a réplica», recuerda.

10. La comunicación, como base del equilibrio emocional.

Resulta imprescindible saber comunicarnos, entendernos y comprendernos los unos a los otros. Una buena o mala comunicación puede marcar la diferencia entre tener una vida feliz o tenerla llena de problemas.

Para que la comunicación sea efectiva y emocionalmente sana partiremos de las siguientes premisas:
Tendremos la actitud adecuada, nos centraremos en un tema en concreto, escucharemos con atención, nos expresaremos de forma clara y directa, diremos lo que pensamos y sentimos, aceptaremos la opinión del otro, no daremos nada por supuesto, preguntaremos, y seremos coherentes con lo que decimos y lo que expresamos de una manera no verbal.

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