Son muchas las fuentes que hacen hincapié en el consumo diaria de agua. Pero, ¿qué tan importante es realmente el consumo de agua para nuestro organismo? ¿Es necesario tomar 2 litros de agua por día? ¿Cuenta cualquier líquido o únicamente agua? Con vaso de agua en mano, pasemos juntos a ver qué tan importante es el agua, no sólo para el mejor funcionamiento de nuestro cuerpo sino también para prevenir enfermedades.

 

El agua, como todos sabemos, está compuesto por dos moléculas de Hidrógeno con una molécula de Oxígeno. Se trata de uno de los elementos más esenciales para la salud, tanto del planeta, como de todos los seres que lo habitan, y resulta fundamental para la supervivencia de todos ellos.

Agua en nosotros:

En condiciones normales, el ser humano  pierde unos dos litros de agua por día, entre el sudor, la respiración, la orina y las eliminaciones, y este líquido debe ser recuperado cada día, ya sea ingiriendo agua, fruta, alimentos acuosos, etc.

El  agua está al alcance de nuestra mano, en cada una de las casas, siempre existe un grifo del que poder beber, pero aun así, la mayoría de las personas del primer mundo, sufren de lo que se suele denominar “deshidratación crónica” por no beber el líquido suficiente, quejándose de cansancio general y de falta de energía.

El cerebro humano, está compuesto de un 95 % de agua, la sangre de un 82%, y los pulmones de un 90% de agua. Es por ello, que apenas una disminución de un 2% en la composición de nuestro cuerpo puede empezar a causar síntomas de deshidratación, como perdida momentánea de la memoria, problemas de concentración, dificultad en enfocar la mirada en objetos o letras pequeñas, etc.

Un déficit de agua del 4% trae consigo dolor de cabeza, irritabilidad, somnolencia y graves dificultades de concentración. Si alcanzamos un 10% de pérdida de peso corporal debido a la deshidratación, podríamos incluso perder nuestra vida.

El agua como lubricante:

El agua funciona como un lubricante en casi todos los procesos del cuerpo, sobre todo en la digestión. Ya en la boca, la propia saliva ayuda a ablandar el alimento para su mejor masticación de tal modo que se asegure un buen deslizamiento por el esófago y su pronta digestión. El agua también lubrica las articulaciones y los cartílagos ayudando a dar mejor movilidad y flexibilidad a los músculos que recubren todo nuestro esqueleto.

Cuando una persona no acostumbra a beber todo el agua que necesita, el agua se aleja de las articulaciones para regar otras zonas del cuerpo más importantes, dejando una mayor fricción que puede ser causa de dolor y conducir a lesiones y a artritis.

Los ojos también necesitan una continua hidratación a través de los parpados, y es por ello que parpadeamos una media de entre 15 y 20 veces por minuto.

La importancia del agua como regulador de temperatura:

Nuestro organismo se encarga de regular toda la temperatura corporal a través del agua. El exceso de calor puede disiparse por medio de la sudoración de la piel. La sangre a su vez, abandona los capilares cercanos a la piel de modo que la parte externa de nuestra epidermis se conserve fresca.

Eliminación de toxinas:

El agua es un potente eliminador de toxinas. Ya sea a través del sudor o de la orina, el agua ayuda a reducir las toxinas que se acumulan en nuestro cuerpo, llevándolas hacia los canales de eliminación. A su vez, el agua ayuda a prevenir el estreñimiento y mejora los movimientos intestinales para que los desechos puedan eliminarse de manera más efectiva. En casos de deshidratación, los desechos se acumulan durante más tiempo, lo que puede dar lugar a envenenamiento de la sangre y por ende, de todo el cuerpo.

Transportador de nutrientes:

La sangre y los pulmones albergan un 92% de agua. La función principal de la sangre es la de transportar nutrientes y oxígeno al resto de células del cuerpo. Estos nutrientes se disuelven en agua y pueden pasar a través de los capilares. En los pulmones, se transporta el oxígeno y en las paredes del intestino se captan los nutrientes provenientes de la digestión.

El agua como salud:

El consumo diario de agua puede jugar un papel clave en la prevención de enfermedades. Por ejemplo, beber 8 vasos de agua al día, en caso de no tomar frutas y otros alimentos acuosos, puede reducir el riesgo de cáncer de colon en un 45 % y el de vejiga en un 50%. El agua puede también ser beneficiosa en la prevención y cura de muchos tipos de enfermedades y dolencias que afectan a nuestro cuerpo.

El agua debe ser siempre potable, limpia, libre de contaminantes.
Pero con sólo tomar agua no es suficiente. Recordá que para mantener nuestra salud, es recomendable realizar ejercicio regularmente (salir a caminar es una muy buena forma de ejercitar el cuerpo y ayudar a oxigenar los músculos del cuerpo), una alimentación equilibrada y una actitud positiva ante la vida. Es cuasi-increíble la propia capacidad natural que tiene todo ser humano para curarse a sí mismo. Todos tenemos la posibilidad y la habilidad de crear sanación. Empecemos tomando un vaso de agua con una sonrisa, y después podemos salir juntos a caminar.

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