“Quien controla la respiración, controla las emociones”, es un dicho del Ayurveda, la medicina más antigua que existe en la humanidad. Ya no es menester respirar “tranquilo” sino tomar consciencia que al respirar muchas son las cosas que nos suceden en el cuerpo físico y en el cuerpo emocional. La respiración completa – término utilizado en Yoga – nos permite una mejor absorción de los nutrientes que ingresan al cuerpo y una mejor limpieza de todo desecho que aún se encuentre en el organismo.

La tradición pretende retomar la respiración natural, (la respiración completa o total) para tener una mente serena y regresar al Ser. Es a través de la respiración que obtenemos suficiente oxígeno para que cada una de nuestras células desempeñen su trabajo de la mejor manera, mejorando el funcionamiento de nuestros órganos y  sistemas. Cuando respiramos de forma adecuada tenemos mayor resistencia a las enfermedades, energía, una salud radiante. Potenciamos nuestras capacidades mentales (concentración, intelecto, memoria) y tenemos mayor estabilidad emocional. Es tan sencillo como tener el hábito de respirar bien.

Para la ciencia del Yoga, la principal fuente de energía proviene del Prana (Chi para ma medicina china, Ki para la tradición japonesa), la fuerza vital. El Prana está presente en las fuerzas de la naturaleza, crea la vida y la transforma. Es la energía del universo que se manifiesta de manera física en nuestro cuerpo a través de la respiración. Por medio de nuestra respiración podemos permitir que más Prana llegue a nuestro sistema, y que circule mejor por nuestro cuerpo, dándonos mayor vitalidad, activando la sanación natural del cuerpo y desplegando nuestras capacidades físicas, mentales y espirituales.

La respiración adecuada utiliza las tres partes de nuestros pulmones, combinando la respiración abdominal, intercostal y clavicular. Debe ser rítmica y profunda. El Yoga comienza por retornar a la respiración natural, la respiración completa con la que nacimos y que necesitamos para una vida saludable y plena. Volver a ella es esencial para que nuestra actividad mental esté más sosegada, nuestras emociones más estables y en este silencio interior estemos más sintonizados con nuestro Ser más profundo. Cuando respiramos como deber ser, inhalando y exhalado ampliamente por la nariz, estamos en el momento presente.

Al respirar bien nuestros hombros y cuello necesariamente se relajan más, nuestro pecho y abdomen se expanden y esto es simbólico de lo que sucede a un nivel psicológico y espiritual. Estamos mucho más abiertos al mundo, somos más flexibles y expandidos, pensamos positivamente, podemos fluir con la vida, abrir el corazón y desapegarnos de emociones negativa y temores. La respiración adecuada hace brillar todo nuestro ser y nos puede transformar interiormente.

En cada respiración soltamos, nos liberamos y sanamos. La respiración es vida, es lo esencial para que todo nuestro ser funcione adecuadamente. Nuestra respiración refleja nuestra relación con el mundo. Necesitamos una respiración adecuada para tener una salud perfecta, para fluir con la vida y tener un poco de contacto con el infinito. Para que haya un equilibrio en nuestro cuerpo, calma y claridad en nuestra mente y para estemos conectados con esa parte de nosotros más elevada y universal.
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