“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.” (Sidhartha Gautama, Buda). Nuestros pensamientos se convierten en hábito, creando surcos en la mente, formando costumbres e influenciando nuestra salud tanto física como emocional.

Compartimos algunas de las tendencias más importantes de nuestro comportamiento que nos impiden vivir de forma plena armoniosa; costumbres que no nos permiten crecer:

1. El Auto-compadecimiento

Las raíces de la tristeza y la pobreza emocional empiezan a crecer con la auto-compasión y la queja. No tenemos el cuerpo que deseamos, no cobramos los suficiente, la educación que recibiste no es la que necesitabas, tu casa no es como la de la revista, el clima de hoy no te agrada, el vendedor en la tienda no te escuchó como debía, y todo, absolutamente todo a tu alrededor puede ser un motivo para sentír lástima de tí mismo y quejarte de tu mala suerte y de la vida que vivís a diario.

Entre tanto, las personas que tienen la costumbre de autocompadecerse van perdiendo la simpatía de quienes los rodean. Y es lógico: nadie quiere rodearse de personas que viven en la queja, viendo siempre el vaso medio vacío. Autocompadecerse es la mejor manera de ganarse un sueldo miserable y tener una vida gris.

2. La Austeridad

Los analistas dicen que intentar economizar en todo está lejos de ser signo de ahorro razonable y por el contrario es un síntoma de que la persona es incapaz de balancear sus gastos y sus ingresos. La austeridad no es signo de ahorro. A veces, ser austero puede llevar a la frustración a la ira y a los celos. La vida está para disfrutarse, en cada momento. No sirve con vivir frustrado todo el año, para ser feliz sólo durante los 15 días de vacaciones. 15 días al año es muy poco para ser feliz. “Si no hacés lo que amás, por lo menos amá lo que hacés” y disfrutale a pleno. Date los gustos que puedas y sé generoso con vos mismo. Esto puede reflejarse no sólo en comprarse ropa o algo caro, sino en disfrutar de un rico café, de un momento de relaz en una plaza , de un baño de inmersión e incluso de ver las estrellas antes de irte a dormir.

3. La Plata

“No todo lo que brilla es oro”. Sólo las personas en cuyas mentes crece la pobreza piensan que la única manera de ser feliz es tener un salario con gran cantidad de ceros y que no hay lugar para la alegría si no se tiene ropa cara, casa propia y un automóvil de alta gama. Los sociólogos aseguran que al responder a la pregunta ¿qué necesitas para ser feliz? sólo aquellos con una mentalidad de pobreza empiezan enumerando los bienes materiales, mientras que aquellos con un punto de vista mejor enfocado mencionan el amor y la amistad en primer lugar. Lo interesante es que este último tipo de personas rara vez hablan de cuentas bancarias porque piensan que la riqueza se mide en la capacidad de generar ingresos y tener visión. Una persona verdaderamente exitosa no depende de la cantidad de billetes que tenga en la billetera.

4. El Miedo

Si con sólo pensar que se puede ser parte de la próxima oleada de despidos el pulso se acelera eso puede ser un síntoma de una mente programada para la pobreza. La verdad es que el dinero es un fluído que va y viene. Como todo lo que existe es energía, sabemos que ésta nunca se estanca ni permaneces siempre en un mismo estado o lugar. Todo fluye, todo cambia. Nada es para siempre. Lo mismo pasa con los bienes materiales, en especial el dinero. Tenemos que aprender que el dinero necesita estar también en movimiento, invertir, gastar, seguir generando recursos.

5. La Irresponsabilidad

Si trabajas en dos lugares pero aún así no te alcanza el dinero es hora de cambiar algo en tu vida. Si una persona no logra entender en qué se diferencia un crédito de otro lo más probable es que nunca llegue a conocer la estabilidad económica. Ser responsable con los recursos que vamos generando no implica ser obsesivo, sino que tiene que ver con enfocar la energía en un sólo lugar, sin permitir que se disperse. Ser responsable quiere decir, en este caso, poder llevar la atención a nuestras metas y hacer lo posible por alcanzarlas, sin miedo a la escasez o a la frustración del fracaso. “Fracaso no significa que Dios nos haya abandonado, sino que tiene una mejor idea”.

6. La Frustración

No me gusta mi trabajo, pero ¿si no lo hago yo entonces quién lo hace?. Los psicólogos afirman que las personas cuyos empleos no les satisfacen están potencialmente programados para la pobreza y lo que podríamos llamar “mala suerte“. La razón está en los sentimientos que se despiertan en la persona al tener que ocuparse de asuntos que no le gustan. Para desterrar esa costumbre es necesario hacer no lo que alguien más necesita, sino lo que más nos produzca satisfacción. Sólo en ese caso es posible ver resultados ”milagrosos“. Ya dicen por ahí, si vas a ser zapatero, debes ser el mejor; y si te gusta lo más probable es que acabes teniendo una zapatería.

7. Las Relaciones Tóxicas

Aunque podría parecer que tener malas relaciones con los miembros de tu familia no es algo tan grave en realidad eso genera una especie de “tabú” mental y un malestar que podría llegar a convertirse en odio. El odio se convierte en amargura y la amargura en pobreza mental, que a su vez no permite ningún tipo de cambio ni perdón. Toda familia es un mundo; todas las familias con complejas, por que cada uno de nosotros es un persona compleja. Pero esto no es necesariamente un problema: las relaciones complicadas sueles ser grandes maestros en la vida, si los sabemos apreciar como tal. Sin ahogarnos en la frustración, la amargura o la ira. Si una relación es tóxica, lo mejor es poner distancia, pero con amor. Aprendiendo a descubrir nuevas cualidades de nosotros mismos y agradeciendo a la vida por cada situación de aprendizaje que se nos presenta.

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