Son muchísimas las personas que meditan hoy en día. Y cada vez son más los que preguntan de qué se trata la meditación. Le preguntaron una vez a Buda: “¿qué ganaste con la meditación?” y Buda respondió: “Nada”. “Sin embargo, he perdido la ira, la ansiedad, la depresión, la inseguridad y el miedo a la vejez y a la muerte”. Hoy queremos compartir un artículo de Deepak Chopra sobre cómo puede ayudarnos la meditación para obtener el éxito en todo lo que nos propongamos.

Muchos de nosotros nos acercamos a la meditación en busca de claridad y paz mental, así como el propósito de nuestras vidas. Aunque meditar no sea complicado, a algunas personas les resulta casi imposible. ¡Qué hacer en estos casos?

Una de las pautas más importantes, es poder entrar en un estado mental preparado para la meditación. Si estamos pensando en el trabajo, cansados, enojados o deprimidos, es muy difícil que podamos meditar. Lograr un estado mental ideal para la meditación no es difícil. A continuación te compartimos los 7 pasos para lograr el éxito en la meditación y llegar a esa paz y tranquilidad mental que tanto anhelabas.

1 Enrraizarse

La meditación debe estar sostenida por una práctica apropiada. Visualizá tu estilo de vida. La meditación está vinculada a tu vida. Para que la meditación funcione correctamente, tu vida debe respetar tu pŕactica espiritual de meditación. No es necesario irse a vivir al medio de la montaña, vivir en un Ashram (templo) o renunciar a todas tus posesiones en tu vida, pero sí es importante que puedas tener presente qué y quién permites entrar en tu espacio, tu espiritualidad, mundo emocional y vida física. Una buena dieta, inteligencia emocional y la comprensión de que tu percepción crea tu realidad permite que la energía fluya libremente y de manera armoniosa.

Si tu vida es un caos constante, entonces es muy probable que tu meditación también sea caótica. Para la civilización occidental, es muy difícil poder “bajar un cambio”, poder vivir de forma más tranquila, porque nos hemos acostumbrado a correr de un lugar al otro, sin parar y sin descanso. La meditación es una gran ayuda para aquietar la mente, siempre y cuando, podamos tratar de acomodar nuestra vida a una práctica diaria más armoniosa, tomándonos el tiempo de relajar y descansar, alejando el caos del cuerpo y de la mente.

2 Compromiso

El Dr. David Simon, neurólogo reconocido y médico ayurvédico, solía decir “el compromiso es atravesar una puerta de cambio de la que no tenemos la intención de volver a pasar”. Si hay algo qque pueda quitarte el momento de meditación es la falta de disciplina. El estado mental ideal para la meditación requiere disciplina: debes elegir desde el corazón el camino que querés recorrer, por vos mismo. Una vez que lo hayas elegido, comprometete con tu decisión en cada momento del día. Esto no quiere decir que a partir de hoy necesites meditar por horas todos los días. Pero sí es necesario que puedas armarte una rutina y que te mantengas comprometido a ella, generando el hábito de la meditación.

Los resultados de la meditación, y sus increíbles beneficios en la mente y el cuerpo, pueden verse a través de la práctica regular. Los increíbles beneficios en tu salud los irás viendo muy de a poquito, día a día. Si alguna vez hiciste deporte, te habrás dado cuenta que la perfección se logra con la práctica y el esfuerzo. Lo mismo sucede con la meditación. En lo que enfocamos nuestra atención, crece y florece. Así que es un buen consejo enfocarte en tu meditación diaria, y respetarla para empezar a disfrutar de tus logros con el tiempo.

3 Intención y Propósito

Aquellos que meditan de forma regular, realizan su práctica con una intención y un propósito. Quizás tu intención es meditar para poder “aliviar la mente de tanto estrés” o quizás es para “calmar tus emociones”. Quizás tu intención sea poder conectarte con el aspecto más profundo de tu ser, aquel que se encuentra pasando todas las barreras sociales y las limitaciones y condicionamientos… quizás tu intención sea encontrarte a vos mismo 🙂

Cualquiera sea la intención, es necesario abordarla con un estado de consciencia y propósito. Cuando enfocás tu práctica de meditación con un propósito, te mantenés enrraizado a la intención verdadera de tu meditación, a aquello que querés lograr.

4 Sentate En Calma, Y Sé En Calma

La meditación se puede realizar de muchas maneras, pero es importante estar quieto, en clama. Quizás éste sea otro gran desafío, ya que no estamos acostumbrado a sentarnos sin “hacer nada”. Pero poder estar en calma, es una gran manera de empezar a “ser”, a sentir y a percibirnos como parte de esa clama que nos rodea, que somos en nuestro interior. Es muy relajante poder darnos el permiso de, simplemente, disfrutar un momento, de respirar profundo y estar presente en este momento.

A medida que vayas practicando la meditación, vas a ir entrenando tu cuerpo y tu mente en la quietud y la clama. Cuando te sientas inquieto o frustrado, no desesperes, simplemente tomá esos pensamientos como entrenamiento y como base para poder lograr tu objetivo de volver a la quietud. Sé paciente con vos mismos, tomate tu tiempo con amor, con tolerancia y respeto. Nada es inmediato. Cultivá tu calma y tu habilidad para sentarte en meditación y no te unas a tus pensamientos de frustración. Recordá que vos no sos tus pensamientos, sino lo que habita más allá de ellos.

5 Aceptación Y Entrega

La aceptación y la entrega son otros factores fundamentales para lograr entrar en meditación. Como seres humanos, pasamos un gran cantidad de tiempo (casi todo nuestro tiempo) tratando de controlar los eventos diarios de nuestra vida. No sólo es increíblemente desgastante, sino que, además, cuando las cosas no suelen suceder como habíamos previsto, perdemos el control de nuestras emociones, lo que hace que todo resulte mucho más difícil de realizar.

Aceptar y entregar, en nuestra vida cotidiana y en nuestra práctica de meditación, nos ayuda a soltar actitudes de control y expectativas. El beneficio de aceptar nuestra práctica y nuestra vida así como es, nos permite darnos cuenta que no estamos consumidos por los juicios y las críticas sobre nosotros mismos. Cuando lográs entregarte con el corazón, la práctica y la vida se vuelven más amenas y resulta mucho más fácil soltar todo aquello que no necesitamos (porque no nos pertenece ni queremos en nuestra vida, como el rencor, la pena y el sufrimiento).

 

6 Sentí Tus Emociones

Advertencia! Una práctica de meditación constante nos permite abrirnos a nuestra mente inconsciente, allí donde se almacenan nuestros valores primordiales, nuestras memorias, emociones y creencias. No es inusual que experimentemos distintas emociones durante la práctica. Esto es un proceso natural y no debes tener miedo. No es motivo para detener tu práctica. Al contrario, es una oportunidad para “sacar la basura emocional”.
En otras palabras, toda emoción que experimentes, aparece porque la mente inconsciente está lista para entregar y luego soltar. Ante cualquier emoción que vayas sintiendo, simplemente respirá profundo y relajá tu mente. Quizás te aparezcan formas creativas de resolver aquello que te está generando conflicto. Recordá: aceptación y entrega. Sltá el juicio y entregate a las sensaciones.

7 Creá Tu Sadhana

Sadhana es una palabra en sánscrito que significa “un esfuerzo espiritual hacia un objetivo estipulado”. Para crear tu Sadhana, reflexioná sobre aquellas cosas que puedan ayudarte en tu práctica diaria de meditación y luego escribilas. Luego, tratá de realizarlas. Crear tu Sadhana te permitirá mantenerte enfocado en tu intención y propósito, respetando tu compromiso por tu práctica de meditación.

Al igual que en su cultura, el Sadhana es sagrado. Y es tuyo propio, no debe ser comparado con las prácticas de otras personas. Lo que sea que funcione para vos, será sagrado para vos. Y es todo lo que importa.
No comparar es otro factor importante. Estamos acostumbrados a comparar y contar nuestra vida, a emitir juicios y a recibir juicios sobre lo que somos, hacemos, pensamos. Éste no es el caso. Éste es un espacio para tu propio bienestar. No es necesario que lo compartas con nadie más que con vos mismo.

Enfocate. Comprometete. Sentí. Aceptá. Entegá. Soltá. Disfrutá.

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