“Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos.” (Sidhartha Gautama, Buda). No puedo hacerlo. No me puede pasar esto. No merezco esto. No es justo. No puede ser. ¿Por qué a mi? ¿Suena conocido? Más de una vez, todos nosotros nos hemos planteado estas preguntas, consciente o inconscientemente. Los pensamientos que albergamos en nuestro interior moldean la vida que llevamos. Merecemos ser Felices. Sólo hay que creerlo.

Cuando somos conscientes de lo que merecemos, y por fin, nos lo concedemos, aprendemos a priorizarnos y llega todo lo que necesitamos en realidad. No es magia, ni es el universo tejiendo sus leyes de atracción. Es nuestra propia voluntad para ser felices, para tomar las riendas de nuestra vida las que generan estos cambios positivos.

¿Qué Creés Que Merecés Hoy?

Puede que hayas pensado en un descanso. En permitirte que el tiempo transcurra un poco más despacio para poder así, apreciar todo lo que te rodea. Disfrutar del “aquí y ahora”, sin estrés, sin ansiedad.

Es posible que hayas pensado también “que mereces alguien que te quiera”, que te reconozcan un poco más. Sueles esforzarte mucho por los demás y no siempre ven todo aquello a lo que has llegado a renunciar. Pero es importante recordar que no podemos dar a nadie algo que no tenemos. Algo que no podemos darnos a nosotros mismos. Los demás van a quererme en la medida que yo me quiera a mismo. No voy a lograr encontrar a alguien que me quiera si yo no soy capaz de quererme y aceptarme a mi mismo.

Todos, en nuestro interior, sabemos qué es lo que merecemos. No obstante, el reconocerlo es algo que a veces nos cuesta porque pensamos que puede llegar a ser una actitud egoísta.

¿Cómo decir en voz alta cosas como “necesito que me quieran”, “merezco ser respetado/a”, “merezco tener libertad y tener las riendas de mi vida”? En realidad, basta con decírnoslo a nosotros mismos. No nos equivoquemos: priorizarnos un poco más no es una actitud egoísta. Es una necesidad vital, es poder crecer interiormente para ser felices.

Las Actitudes Limitantes

Muchos de nosotros de forma inconsciente solemos desarrollar a lo largo de nuestra vida muchas actitudes limitantes. Son creencias en ocasiones inculcadas durante nuestra infancia, o incluso desarrolladas posteriormente en base a determinadas experiencias.

Son esos pensamientos expresados en frases como “no valgo para nada”, “yo no soy capaz de hacer eso, me va a salir mal, siempre fracaso”, “¿Para qué intentarlo si siempre me salen las cosas mal?”.

Una infancia complicada con unos progenitores que nunca nos dieron seguridad, o incluso relaciones afectivas basadas en la manipulación emocional, suelen limitarnos casi de un modo determinante. Nos volvemos frágiles por dentro y vamos poco a poco, deshilachando nuestra autoestima.

Nuevas Creencias

Reestructura tus creencias. Tú eres más que tus experiencias, no eres quien te hizo daño o quien alzó muros para privarte de tu libertad. Mereces avanzar, mereces leer en tu interior y reconocer tu verdadero valor como persona, tu capacidad para ser “apto” en la vida y sobre todo, feliz.

Lo Que Merecés Y Lo Que Necesitas

Lo que merecemos y lo que necesitamos está tan unido como el eslabón de una cadena. Te ponemos un ejemplo: “Necesito a alguien que me quiera”. Es un deseo común. No obstante, empezaremos cambiando la palabra “NECESITO”, por “MEREZCO”.

Te mereces a alguien que sepa leer tus tristezas, alguien que atienda tus palabras, que sepa descifrar tus miedos y ser el eco de tus risas. ¿Por qué no? Al cambiar la palabra necesidad por merecer, eliminamos ese vínculo de apego tóxico que en ocasiones, desarrollamos en nuestras relaciones afectivas. Todos merecemos a alguien que nos quiera bien. Merecemos estar bien. También merecemos estar bien con nosotros mismo, alejados de expectativas, creencias o limitaciones del afuera. Nadie nos conoce más que nosotros mismo. Busquemos en nuestro interior.

Si necesitamos algo para ser felices nos volvemos cautivos de nuestras propias emociones y de aquello que pensamos que necesitamos. 

Muchas veces seguimos siendo prisioneros de esos pensamientos limitantes explicados al inicio. Hay quien encuentra su felicidad dándolo todo por los demás: cuidando, atendiendo, renunciando a ciertas cosas por los demás.

Es posible que nos educaran así. Ahora bien, siempre llega un momento en que hacemos balance y algo falla. Aparece el vacío, la frustración, el dolor emocional…

Como todo en esta vida, existe la armonía, la conjunción de tu espacio y mi espacio, de tus necesidades y nuestras necesidades. La vida en familia, en pareja o en cualquier contexto social, debe construirse mediante un adecuado equilibrio donde todos ganen y nadie pierda.

En el momento que hay pérdidas, dejamos de tener el control de nuestra vida, dejamos de ser protagonistas para convertirnos en actores secundarios.

 

La Felicidad No Es El Destino, La Felicidad Es El Camino

Empezá por vos mismo/a. Sé la persona que quisieras tener a tu lado. La que merece caminar los pasos de tu vida. Al final, llegará alguien que se reflejará en ti.

Claves Para Ser Feliz:

1. Liberate de tus miedos.

2. Disfrutá de tu soledad, aprende a leer en tu interior, a empatizar más contigo a la vez que con los demás.

3. Cultivá tu crecimiento personal, disfruta de tu presente, de lo que eres y de cómo eres.

4. Aprendé a ser feliz con humildad, desactivando el ego, madurando emocionalmente.

5. Priorizarse a uno mismo no es ser egoísta

En cuanto te des todo aquello que merecés, convirtiéndote en la mejor versión de vos mismo, llegará lo que necesitas.

 

Para Reflexionar:

“Merezco un día de descanso, para mí mismo, en soledad. Esto me ofrecerá lo que necesito: pensar, liberarme del estrés y relativizar las cosas.”

“Merezco ser feliz. Tal vez sea el momento de “dejar ir” determinadas personas, o aspectos de mi vida. Ello me permitirá conseguir lo que necesito: una nueva oportunidad.”

Todos merecemos dejar de ser cautivos del sufrimiento, de nuestras propias actitudes limitantes. Abrí los ojos a tu interior, descifrá tus necesidades, escuchá tu voz.

En el momento que te permitas lo que merecés, llegará lo que necesitás.

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