Siento que el valor de cada una de mis diminutas pinturas es enorme, un escudo contra la destrucción… Y soy como un insecto orgulloso y feliz que deambula por los suburbios de Dios… Porque yo, no habiendo puesto nunca un ladrillo sobre otro, ni tampoco siendo un Dios, soy un constructor de mundos…

Soy Daniel E. Dankh, nacido en Julio 19 de 1959. Desde niño me gusto dibujar. Alrededor de los 10 años disfrutaba haciendo aviones, autos y cohetes, y monstruos y esas cosas que pueblan la infancia de muchos niños, que las hacen volar y aterrorizarse a un tiempo, y que atraen los cerebros curiosos que, como moscas, buscan posarse sobre muchas superficies. Me atraían las “piedras viejas” de construcciones milenarias, los templos a los dioses, y el desierto y la selva que los devoran cuando el hombre da la espalda a su pasado…

A los 12 años compre un libro sobre grandes descubrimientos de la arqueología, y me enamore de Egipto. Años mas tarde, en 1992, comencé una serie de pinturas sobre Egipto y cumplí el sueño de “volver a casa” cuando pise tierra egipcia en 1993. Al mismo tiempo, mi veta surrealista me pedía otro tipo de motivos, y fue desarrollándose una pintura sin centrarme en temática alguna; pintar lo que traiga el alma sin saber su procedencia. Es la serie que en mi sitio web denomino “Galería de los Misterios“.

El Proceso Creativo

A veces hay un proceso creativo que puede partir de una imagen aislada, y que genera luego una escena mas compleja. Otras veces ( y he aquí la Gran Magia) no hay proceso alguno pues la escena completa salta al consciente como corcho de una botella: no sé cual es su fuente, si interna o externa; no sé cual es la conexión, pero Algo se mueve sin ser visto. Pinto así historias que en gran parte desconozco; dejo fluir al río interno y veo con qué me sorprende en cada marea. Pinto y no me planteo preguntas inmediatas, ni fuerzo las respuestas que las sé huidizas. Solo voy pintando como quien camina por una senda asimilando el cambiante paisaje, mientras se transforma en parte de el…

Y así, algunas veces y muy lentamente, comienzan a encenderse algunas luces, la oscuridad retrocede de a pasos y cada historia que nace empieza a susurrar, y mis oídos internos captan las palabras apenas audibles que mi corazón retiene también.
Voy sintiendo ese nacimiento como un niñito que tantea su mundo y a la vez presiente que hay mucho mas allá de él…

La Luz En Las Profundidades Del Ser

Es apasionante descubrir ciertas cosas muy hundidas dentro de uno que aguardaban a una mano que decidiera sacarlas a la luz.

Una vez representadas sobre la tela ya respiran su propio aire. Viven… Y uno pasa horas y horas mirando como crecen, al igual que miramos dormir a nuestro pequeño en su cuna para asegurarnos de que respira… Y así va concretándose un nuevo acto de magia, porque cada obra sentida que logro finalizar lo es.
Siento que una obra es un producto canalizado a través de uno. De dónde viene y sus por qués escapan a mi conocimiento. Cada pintura es un mensaje que muchas veces esconde su manual decodificador.
-“No me digan qué estoy haciendo. No quiero saberlo”- dijo Federico Fellini.
-“Saltar del acantilado y fabricarse las alas durante la caída”- decía Ray Bradbury (a quien considero mi padre espiritual ).

No preguntarse. Atrapar el Don de Dios, honrarlo, y traer a la luz los Misterios que quieran manifestarse.

Es muy solitario el trabajo del artista. Uno está solo frente a la tela ( que es para mi un bastión ante el cáos ) en una invisible y perdida habitación en medio de una ciudad monstruosa, en una inmensa geografia de un continente sobre un ínfimo planeta rodeado por la locura del espacio Infinito…
Siento que el valor de cada una de mis diminutas pinturas es enorme, un escudo contra la destrucción… Y soy como un insecto orgulloso y feliz que deambula por los suburbios de Dios… Porque yo, no habiendo puesto nunca un ladrillo sobre otro, ni tampoco siendo un Dios, soy un constructor de mundos…

www.danieldankh.jimdo.com

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