Cada vez son más las personas que se levantan temprano los fines de semana, juntan el termo, unas galletitas, y se van a la plaza a comenzar el día con una rutina de Tai Chi. En gran parte de las plazas y parques de Buenos Aires, se ven grupos de personas de todas las edades siguiendo las posturas antiguas de este arte marcial originario de la China. Si te parece, nos calzamos las zapatillas y, tomados de las manos, vamos juntos a la plaza a practicar.

El tai chi o tai chi chuan es un arte marcial desarrollado en el Imperio de China, practicado actualmente por millones de personas en el mundo entero, por lo que se cuenta entre las artes marciales que se practican más masivamente, alrededor del globo.

Desde sus orígenes, el tai chi es un arte marcial interno para mejorar la calidad de vida tanto física como mental. En tiempos más recientes se lo considera cada vez más como una práctica físico-espiritual, tanto para una mejoría integral de la salud, como una técnica de meditación (meditación en movimiento).

Hoy en día varios millones de personas en todo el mundo practican el tai chi chuan. Cada una de ellas pone un acento diverso en los diferentes aspectos de este arte. La mayoría lo practica principalmente por razones de salud, como ejercicio de relajación o para fines de meditación. Especialmente en China y particularmente entre los más jóvenes se ha difundido el tai chi chuan como deporte de competición. Solo una pequeña parte de los adeptos lo practica principalmente como arte marcial para fines de autodefensa.

En los diferentes estilos y escuelas se practican diferentes ejercicios básicos tales como movimientos individuales, ejercicios de postura y de respiración, así como de meditación. Estos sirven al aprendizaje de los principios del tai chi chuan, para soltar las articulaciones, relajar el cuerpo entero y modificar poco a poco la postura con el fin de evitar molestias o dolores de las articulaciones. Para poder lograr esto, el tai chi utiliza ejercicios de Chi Kung o Qi Gong, especializados en el trabajo del cuerpo y la relajación de los músculos.

El tai chi se basa en formas que se realizan en secuencias de movimientos claramente determinadas que se siguen las unas a las otras formando una secuencia fluida. Las formas básicas son prácticas individuales en las que cada practicante realiza los movimientos para sí mismo. Las formas representan aquí con frecuencia la lucha contra un adversario imaginario, de donde proviene la denominación «Shadow boxing» (boxeo de sombra). La forma se ejercita predominantemente de manera grupal y sincrónica.

Al ejercitar, el cuerpo debe estar «relajado». Esto no significa que los músculos del cuerpo están «adormecidos», sino que sólo aquellos músculos que realmente se necesitan para un determinado movimiento o postura se tensan, mientras que el resto de los músculos se mantienen relajados. Es decir, es una relajación que consiste en la expresión de la fuerza Yin para los movimientos orientados a un fin, que se coordinan de manera conjunta en el cuerpo y que no están supeditados a ningún tipo de tensiones inhibitorias.

La respiración es profunda, relajada y fluir de manera natural, y al tratarse de una respiración abdominal, la frecuencia respiratoria es notoriamente más baja que en la respiración torácica comúnmente usada. El ritmo respiratorio de los practicantes avanzados se ajusta de manera natural al movimiento.

Los movimientos del Tai Chi Chuan son conscientes y atentos. En no significa que la atención debe estar enteramente en los movimientos del propio cuerpo, sino que debe distribuirse de manera pareja entre la percepción de los movimientos propios y los del entorno.

 

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Práctica de Tai Chi en Buenos Aires, Plaza San Martín, Retiro.

 

« Los diez principios fundamentales» 

  • Erguir la cabeza de manera relajada
  • Mantener el pecho y la espalda derechos
  • Soltar la región lumbar, la cintura
  • Separar lo vacío y lo lleno (distribuir el peso correctamente).
  • Dejar colgar los hombros y los codos
  • Aplicar el Yi (nuestra energía vital) y no la fuerza física.
  • Coordinar lo de arriba con lo de abajo (tronco y piernas trabajan de manera simultánea).
  • Armonía entre el interior y el exterior (lo que hay dentro mío y todo lo que me rodea).
  • El flujo de energía es ininterrumpido (dejar que el movimiento fluya).
  • Mantenerse quieto en el movimiento

¿Vamos a la plaza?

 

 

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