Contenido
Las claves
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El estrés funciona como una reacción natural del organismo ante amenazas.
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El problema aparece cuando esa reacción se vuelve crónica.
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El cortisol y la adrenalina activan respuestas físicas y emocionales.
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El médico español Manuel Sans Segarra apunta al ego como origen del estrés persistente.
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Gestionar el ego, según el especialista, permite alcanzar mayor calma emocional.
El estrés: una reacción natural que puede volverse peligrosa
El estrés cumple una función esencial en el cuerpo humano. Actúa como una alarma frente a situaciones de peligro.
En tiempos antiguos permitía escapar de depredadores o reaccionar ante amenazas inmediatas.
Hoy sigue cumpliendo ese rol. Por ejemplo, cuando una persona cruza una avenida y detecta un auto acercándose.
Pero el verdadero problema aparece cuando esa reacción no se apaga.
El estrés crónico mantiene al organismo en estado de alerta permanente.

Qué ocurre en el cuerpo cuando aparece el estrés
La Mayo Clinic explica que el proceso comienza en el hipotálamo.
Esa zona del cerebro activa un sistema de alarma mediante señales nerviosas y hormonales.
Las glándulas suprarrenales liberan entonces hormonas clave como la adrenalina y el cortisol.
La adrenalina acelera el corazón y eleva la presión arterial.
El cortisol aumenta la glucosa en sangre y mejora el uso de energía en el cerebro.
También facilita la disponibilidad de sustancias necesarias para reparar tejidos.
Este mecanismo resulta útil en situaciones puntuales.
Pero cuando se repite de forma constante genera efectos negativos.
Cómo el estrés crónico afecta la mente
La presión continua también impacta en el pensamiento y el comportamiento.
Las personas bajo estrés prolongado reaccionan con mayor impulsividad.
Aparece irritabilidad, pérdida de paciencia y un ciclo constante de preocupaciones.
Ese circuito mental termina retroalimentando el propio estrés.

El rol del ego según Manuel Sans Segarra
El médico y divulgador español Manuel Sans Segarra plantea una visión clara sobre el origen del problema.
Durante una entrevista con Nude Project sostuvo:
“¿Sabe quién le provoca el estrés? El ego”.
Y añadió: “Solo hay una manera de aprender a controlar el estrés, y es gestionar el ego, porque se obtiene una sensación de paz”.
Según el especialista, el ego influye directamente en la forma en que las personas reaccionan ante la presión.
Cuando el ego domina, las emociones resultan más difíciles de manejar.
Gestionar el ego para reducir el estrés
Sans Segarra sostiene que controlar el ego permite enfrentar las presiones cotidianas con mayor equilibrio.
Incluso en contextos laborales intensos o con múltiples responsabilidades.
“Será capaz de venir aquí, aunque tenga trabajo y unas presiones tremendas. Y las atenderá de una manera tranquila y progresiva”, explicó.
De esta manera se evita el estado de tensión constante que dispara el cortisol.
La relación entre mente, hormonas y emociones
El médico remarca que cada acción emocional tiene un origen bioquímico.
Las emociones activan neurotransmisores y hormonas en el cerebro.
Por eso, controlar el ego influye directamente en ese sistema biológico.
“Piense que toda acción anímica del ser humano tiene un origen bioquímico”, explicó.
“Por lo tanto, solo si controlamos el ego, controlaremos esta neuroquímica y esta bioquímica”.
Según su visión, ese control reduce el riesgo de enfermedades asociadas al estrés.

Su investigación sobre la supraconciencia
En los últimos años, Sans Segarra centró su investigación en un concepto particular: la supraconciencia.
La idea plantea la existencia de una forma de conciencia que trasciende la mente y el cuerpo físico.
También analiza fenómenos como las experiencias cercanas a la muerte.
El tema genera interés desde hace siglos porque aborda preguntas profundas sobre la naturaleza de la realidad y el destino humano.
El médico publicó dos libros sobre el tema.
En 2024 lanzó La supraconciencia existe, enfocado en la vida después de la muerte.
Un año después apareció Ego y Supraconciencia, escrito junto al periodista Juan Carlos Cebrián.

Conclusión
El estrés forma parte de la vida moderna, pero su versión crónica genera consecuencias serias en la salud.
Según Manuel Sans Segarra, la clave no solo está en reducir presiones externas: también en aprender a gestionar el ego para recuperar la calma mental.


