Contenido
Las claves
-
La risa influye en la salud mental y física
-
Especialistas en longevidad la consideran un factor protector
-
Actúa sobre el estrés, el cerebro y el sistema inmune
-
Genera efectos cardiovasculares medibles
-
Refuerza los vínculos sociales a largo plazo
La risa como factor de longevidad
Reírse todos los días no solo mejora el estado de ánimo. Médicos y terapeutas especializados en longevidad señalan que este gesto cotidiano cumple un rol relevante en la salud integral y en la calidad de vida a lo largo del tiempo.
La psiquiatra Tina Thomas, DO, de Kaiser Permanente, y la terapeuta Ashley Pena, de AMFM Healthcare, explicaron en diálogo con Real Simple por qué “la risa es la mejor medicina” y cómo se vincula con vivir mejor durante más años.
Disminución del estrés
Según Thomas, la risa calma el sistema de respuesta al estrés del cerebro, conocido como eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, y reduce hormonas asociadas al estrés. Investigaciones demostraron que la risa puede disminuir los niveles de cortisol en aproximadamente un 32%.
Pena agrega que también saca al sistema nervioso del modo de “lucha o huida” y permite alcanzar un estado mental más tranquilo. “A corto plazo, esto puede interrumpir pensamientos ansiosos o tensiones físicas que estés experimentando”, asegura. Con el tiempo, este efecto reduce el estrés crónico.
Beneficios cognitivos
Reír con frecuencia también impacta en el cerebro. Thomas explica que esta respuesta mejora el rendimiento cognitivo, incluyendo concentración, atención y memoria.
“Aumenta el flujo sanguíneo hacia la corteza prefrontal dorsolateral, una región del cerebro involucrada en la memoria de trabajo, la regulación emocional y el control de la atención”, detalla el especialista.
Bienestar emocional
Mientras reduce el estrés, la risa eleva la sensación de bienestar. Según Pena, “libera dopamina y endorfinas, que favorecen la felicidad, la motivación y el equilibrio emocional general, creando un aumento inmediato del estado de ánimo y haciendo que las emociones se sientan más manejables en el momento”.
A largo plazo, este mecanismo permite que el cerebro se recupere con mayor rapidez frente a estados de sobrecarga emocional o bajo ánimo.
Sistema inmunológico y corazón
La risa estimula células del sistema inmune y reduce la inflamación vinculada al estrés, explica Pena. Este efecto mejora la respuesta del organismo frente a enfermedades y fortalece la salud física general.
En paralelo, también cuida el corazón. “Reír aumenta temporalmente la frecuencia cardíaca, la circulación y la oxigenación, al mismo tiempo que relaja los músculos de todo el cuerpo, lo que genera una sensación inmediata de liberación física”, señala la terapeuta.
Además, desencadena la liberación de óxido nítrico, una sustancia que relaja y dilata los vasos sanguíneos. Estudios indican que este proceso mejora la salud cardiovascular hasta un 17%.
Vínculos y conexión social
Reír acompañado fortalece las relaciones sociales, un factor clave para la salud a largo plazo. Thomas destaca que la risa compartida incrementa la oxitocina, hormona asociada al vínculo y la confianza.
Pena suma que “activa la liberación de endorfinas a través del sistema opioide del cerebro y estimula las vías de la dopamina involucradas en la motivación y la recompensa”. Mantener vínculos sólidos en el tiempo reduce la soledad, la depresión y el estrés.
Conclusión
La risa diaria impacta sobre el estrés, el cerebro, el sistema inmune, el corazón y los vínculos sociales. Expertos en longevidad la señalan como una práctica simple con efectos medibles en la salud integral.


