Las claves
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Gregg Braden escribió más de 20 libros, varios bestsellers, incluyendo “Fractal Time”.
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Sus teorías combinan ciencia y espiritualidad, aunque no tienen validación científica formal.
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Experimento de Poponin: fotones se alinean al introducir ADN humano en un tubo de vidrio.
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Segundo experimento: glóbulos blancos reaccionan al estrés visual percibido por su donante.
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Tercer experimento: ADN de placenta cambia según emociones proyectadas por personas en meditación.
Contenido
Gregg Braden: ciencia, espiritualidad y poder de la intención
Gregg Braden es un geólogo estadounidense que trabajó durante los años 70 como geólogo informático para Phillips Petroleum y más tarde fue Senior Designer Computer Systems en Martin Marietta Defense Systems. En 1991, lo nombraron primer Director Técnico de Operaciones de Cisco Systems.
A mediados de los 90 comenzó a interesarse por las culturas milenarias y la espiritualidad, convencido de que ciencia y espiritualidad no son realidades excluyentes. Actualmente es más conocido por sus libros y programas de televisión que por investigaciones reconocidas dentro de la comunidad científica.

Braden plantea ideas audaces: “Cuando un cierto número de personas se unen y eligen en un momento dado crear una emoción precisa en sus corazones, esa emoción literalmente puede influir intencionalmente en los mismos campos que sostienen la vida en el planeta tierra”.
Los experimentos que respaldan sus postulados
En su documental La ciencia de los milagros, Braden cita tres experimentos desconcertantes.
El primero, realizado en 1990 por Vladimir Poponin, consistió en tomar un tubo de vidrio y crear un vacío parcial para estudiar el comportamiento de los fotones. Al principio, los fotones estaban esparcidos, pero al introducir muestras de ADN humano, estas partículas se alinearon en torno a la muestra biológica. Esto sugiere que el ADN influye en la materia circundante.
En el segundo experimento se colocaron glóbulos blancos en una habitación especial capaz de medir cambios eléctricos mínimos. En otra habitación, el donante observaba imágenes violentas o intimidantes. Braden indica que los cambios en los glóbulos blancos coincidían con las emociones del donante, demostrando una aparente conexión entre células vivas y emociones.
El tercer experimento tomó 28 muestras de placenta ubicadas en recipientes que detectaban cambios eléctricos. Junto a cada muestra, personas meditaban concentradas en emociones positivas o negativas. Braden afirma que el ADN se expandía con emociones constructivas y se encogía con emociones negativas, sugiriendo que los sentimientos podrían afectar la materia.

Implicancias y alcance de los experimentos
Estos experimentos sugieren que las emociones y la intención podrían interactuar con la materia y el ADN, aunque aún no han sido replicados ni validados formalmente por la ciencia. Braden propone que, mediante pensamientos y emociones positivos, la autosanación podría ser posible, siempre dentro de un marco experimental y teórico.


