Las claves
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La onicofagia consiste en morder uñas y piel circundante de forma repetitiva.
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Afecta entre 20% y 30% de la población, y hasta 44% de manera ocasional.
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Puede causar lesiones, uñas quebradizas, infecciones y desgaste dental.
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Se relaciona con estrés, ansiedad, aburrimiento o TOC.
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Estrategias incluyen cortar uñas, reemplazar el hábito y buscar ayuda profesional si es necesario.
Qué es la onicofagia
La onicofagia es el hábito de morderse las uñas y la piel alrededor de los dedos.
Puede aparecer desde la infancia y acompañar a la persona durante años.
No se considera una enfermedad, pero sí una conducta repetitiva centrada en el cuerpo, muchas veces automática y sin plena conciencia.
Quiénes la padecen y por qué
Entre 20% y 30% de la población se muerde las uñas de forma crónica.
En jóvenes de 3 a 21 años la prevalencia llega al 37%, y entre adultos jóvenes de 18 a 35 años al 21,5%.
Este hábito surge como respuesta al estrés, ansiedad o aburrimiento, y afecta dedos, uñas y dientes, incluso provocando infecciones.
Consecuencias de morderse las uñas
Morderse las uñas genera microlesiones, cortes e inflamación que alteran el crecimiento normal de la uña.
Con el tiempo puede producir uñas deformadas, dolorosas y mayor riesgo de infecciones locales.
El hábito también afecta la salud dental: desgaste del esmalte, fracturas, dolor mandibular e irritación de encías.
El daño visible en manos puede generar incomodidad, vergüenza o conductas de ocultamiento.

Cómo dejar de morderse las uñas
El primer paso es identificar cuándo y por qué aparece el impulso: estrés, ansiedad, aburrimiento o concentración intensa.
Mantener las uñas cortas y cuidadas ayuda a reducir la tentación.
Reemplazar la acción de morder por alternativas como masticar chicle es efectivo.
Proteger las uñas lesionadas evita daños mayores.
Si el hábito está muy arraigado, es recomendable buscar ayuda profesional, ya que puede estar vinculado a trastornos de ansiedad o TOC.
Resumen final
La onicofagia es un hábito frecuente que afecta uñas, dientes y bienestar emocional.
Identificar desencadenantes, cuidar las uñas y, si es necesario, acudir a un profesional ayuda a superarlo.


