martes, mayo 21, 2024
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Es momento de vencer la procrastinación

92 % de las personas que establecen objetivos a nivel mundial jamás consiguen lo que se proponen. Esto ocurre porque escriben los objetivos de forma impulsiva y sin ningún tipo de orden.

Generalmente, eso sucede con las resoluciones de fin de año, el 31 de diciembre, cuando la euforia les hace escribir de manera aleatoria y sin ningún plan, que este año sí “van a facturar”, “se lanzarán con su negocio”, etc.

La triste realidad es que 3 de enero ya se les ha olvidado y aquí te explico por qué ocurre esto en la mente humana. Está basado en la ciencia, en mi propia experiencia y en la espiritualidad. Espero te guste, ya que este es material inédito.

No terminar nada de lo que te propones, año tras año. Esto afecta drásticamente a la autoestima, puesto que algunas personas a tu alrededor te pueden decir “solo hazlo”; pero la realidad es que lo que impide pasar a la acción son miedos, patrones y creencias limitantes.

Aquí hay un listado de causas de procrastinación:

  • Recompensas que están lejos en el futuro.
  • Una desconexión del yo futuro.
  • Un enfoque en las posibilidades futuras, junto con un optimismo injustificado sobre la capacidad de alcanzarlas.
  • Sentimientos de agobio.
  • Ansiedad.
  • Perfeccionismo
  • Miedo a la evaluación o al feedback negativo.
  • Miedo al fracaso.
  • Percepción de falta de control.
  • Falta de motivación.
  • Falta de energía.
  • Aversión a la tarea.
  • Priorización del estado de ánimo a corto plazo.
  • Distracción.

También, otra de las causas que impide actuar, es no conocerte biológicamente, porque por mucho que quieras despertarte a las 5 am para completar tus objetivos, no será sostenible en el tiempo si tu propia biología apunta a que eres una persona nocturna. Aquí estarías forzando tu propio cuerpo y a largo plazo lo que le causarás es estrés y ansiedad, porque tampoco te funcionaría.

Test para saber si eres procrastinador

En el siguiente test se muestra una serie de 14 afirmaciones, estas representan los signos y síntomas comunes de la procrastinación, rodea con un círculo con las que te identifiques, si aplican.

  • A menudo me encuentro realizando tareas que tenía la intención de hacer días antes.
  • Me quedo atascada al empezar, a pesar de que sé lo importante que es ejecutar.
  • Incluso con trabajos que requieren poco más que sentarse y hacerlos, me doy cuenta de que tardo días.
  • Me prometo a mí misma que haré algo y luego doy muchas vueltas en lugar de hacerlo.
  • Al prepararme para una fecha límite, a menudo pierdo el tiempo haciendo cosas innecesarias.
  • Estoy continuamente diciendo “lo haré mañana”, “tengo tiempo de sobra”, “lo hago en 5 minutos”.
  • Retraso innecesariamente la finalización de los trabajos, incluso cuando son importantes.
  • Pospongo trabajar en cosas que no me gusta hacer. Y las que me gustan a veces las dejo para después porque siempre pasa algo.
  • Cuando tengo una fecha límite, espero hasta el último minuto antes de empezar.
  • Me demoro antes de tomar decisiones difíciles.
  • Constantemente dejo de mejorar mis hábitos de trabajo.
  • Siempre me las arreglo para encontrar excusas para no hacer las cosas.
  • Cuando una tarea parece difícil, tiendo a retrasarla antes de comenzar.
  • Aunque odio si no empiezo, me resulta difícil ejecutar.

¿Cuál es el primer paso que una persona podría tomar para vencer la procrastinación?

Tomar consciencia. Ojo, tomar consciencia no implica cambiar, tomar consciencia, es solo ver el problema y reconocer que está allí y existe.

¿Cómo se toma consciencia de la procrastinación?

Específicamente, hay tres factores principales que se deben considerar al evaluar la naturaleza de su procrastinación:

Cuando postergas. Esto implica preguntarse en qué situaciones pospones las cosas. Por ejemplo, ¿tiendes a procrastinar más cuando trabajas desde casa que cuando trabajas en la oficina?, ¿te cuesta terminar las tareas después de haberlas comenzado o te cuesta empezarlas en primer lugar?

Cómo postergas. Esto implica preguntarse qué haces cuando estás procrastinando. Por ejemplo, ¿busca en las redes sociales, juegas videojuegos, miras programas de televisión, sales con amigos o encuentras tareas pequeñas y sin importancia para completar?

Por qué procrastinas. Esto implica preguntarse qué es lo que te hace postergar las cosas. Por ejemplo, ¿te distraes constantemente o te siente tan abrumado que no sabes cómo empezar?

Ahora la parte práctica:

Paso 1: Haciendo una lista de todos los objetivos que tienes hasta el momento y al lado poniendo la fecha desde que los quieres. Por ejemplo:

¿Cuáles son tus objetivos?

  • Quiero emprender.
  • Me gustaría facturar $ 10K.
  • Quiero ser CM o Mentor.

¿Desde hace cuánto tienes este objetivo?

  • Desde hace 5 años.
  • Desde que empecé mi negocio.
  • Un año.

Esta tabla te dará claridad sobre todo lo que has postergado, las áreas en las que puedes estar postergando, porque seguramente postergarás en aquellas que te siente inseguro.

Paso 2: Tomar el 100 % de la responsabilidad; para ello se necesita averiguar las causas de ese comportamiento, pues no es lo mismo una causa interna, que externa.

Causa es una causa externa, es porque no sabes en este caso cómo conseguirlo, pero al estar en la zona de inconsciencia, te cuesta pedir ayuda y por eso consumes mucho contenido gratuito sobre el tema. Pero no te sentirás nunca preparado, porque no hay una respuesta para tu caso particular.

Con la causa interna entra en juego toda la programación de la persona, miedos, creencias, patrones, pensamientos y sentimientos propios que “no le dejan avanzar”.

¿Cuáles son tus objetivos?

Caso 1: Quiero emprender.
Caso 2: Me gustaría facturar $ 10k
Caso 3: Quiero ser CM o Mentor.

¿Desde hace cuanto tienes este objetivo?

Desde hace 5 años.
Desde que empecé mi negocio.
Un año.

¿Por qué no lo has cumplido aún?

No sé cómo hacerlo ni por dónde empezar.
Me da miedo vender o que me digan que no.
Me da miedo dejar mi trabajo y que no salga bien.

Caso 1: La causa es externa, porque no sabes cómo ejecutar algo, esto se resuelve fácilmente, con un webinar, sesiones de mentoría, etc. El reto son el caso 2 y 3 porque estos están grabados en el subconsciente Así que vamos por partes.

Caso 2: Tiene miedo al rechazo, que es una herida de infancia, tal vez la herida del rechazo. Te dejo aquí cómo se relacionan las diferentes heridas con la productividad.

Las 5 heridas de la infancia y cómo interfieren en la productividad y procrastinación

  • Herida del rechazo – Como se siente rechazado, ni intenta empezar, porque para qué esforzarse si en realidad la gente va a hacerle a un lado, no tiene ni voz ni voto. Se autosabotea, tiene miedo a las críticas.
  • De la injusticia – Al ser perfeccionista posterga todo, no se siente suficiente y esto le impide actuar. También vive comparándose y consumiendo contenido sin parar porque tiene que tener todo súper “atado”.
  • Herida de la traición – No delega tareas porque le parece que todos van a jugársela. Así que controla todo y se sobrecarga de trabajo, pero sin priorizar. También es de los que planifica y planifican, sin embargo, no ejecuta. Son aquellos que viven diciendo todo lo que van a hacer, pero se quedan allí, solo en palabras.
  • Del abandono – como tiene miedo de que le abandonen, nunca cierra sus frentes abiertos. También asume más trabajo del que debería para complacer al otro, aunque no le guste.
  • Herida de la humillación – Se siente culpable y avergonzado todo el tiempo por lo que no ha conseguido, así que permite que los demás metan cosas en su agenda para no tomar decisiones.

Caso 3: No confía en sí mismo, seguro porque tiene objetivos heridos.

Los objetivos heridos son aquellos que se dejan a medias o nunca se empiezan, pero que siempre están rondando la cabeza de la persona porque no ha tomado una decisión al respecto y este es el principal drenaje de energía. Para ilustrarlo, usaré un ejemplo: “el lunes empiezo la dieta” –pierdo la confianza hasta en mi propia palabra porque no comienzo ningún lunes–, por lo que mi autoestima se verá afectada.

Luego de hacer esta tabla con todos los objetivos pendientes, te invito a que lo pongas en la rueda del negocio.

La rueda del negocio es una versión de la rueda de la vida, donde hay que dividir un círculo en 8 partes iguales y se nombra cada una de esas partes. Por ejemplo: clientes, marketing, ventas, formación, etc. Y tienes que poner tu grado de satisfacción con esa área del 0 al 10, empezando desde adentro. Una vez hecho esto, tienes que escribir cada uno de los ítems de la tabla en el área correspondiente, para que sepan por qué dicha área tiene esa puntuación. Te pongo mi propio ejemplo de hace 7 años.

productividad

De esta manera, la persona ya tiene mucha claridad de qué área es la que está postergando. No es lo mismo postergar un área de vida, como por ejemplo, ocio, que la facturación, en el caso de un negocio.

Una vez que conoces el problema inicial de la persona es importante que hagas una descripción con una herramienta que yo llamo “Mi yo improductivo”. Aquí el objetivo es que tomes mayor consciencia de qué está pasando al postergar tareas para darles solución. El ejercicio trata de imaginar que el yo improductivo es una persona que vive dentro de sí, para que identifiques rápidamente ese diálogo interno improductivo.

proscratinación

Identificar al yo improductivo te dará claridad sobre dos puntos principales:

  • Miedos y temores, saber por qué estoy dejando de hacer tareas y de dónde pueden venir para aceptarlos y dejarlos ir.
  • Qué excusas te pones a la hora de hacer una tarea.

En este punto ya habrás tomado consciencia del problema que tienes, y ahora bien, ¿cómo se resuelve?

Con presencia (sabiendo que tienes un problema) practicando (reprogramándote y creando hábitos). Pero, ¿cómo reprogramarte?, es muy simple: sustituyendo una acción que te hace postergar con una que te acerca a tu objetivo.

El siguiente ejercicio es uno de los que tuve que inventarme para mí misma (también ha ayudado a mis clientas). Cada vez que identifiques a tu yo improductivo actuando, chasquea los dedos y di: “me veo, me observo”, respiras profundamente y te preguntas: “¿Qué microacción me llevaría a conseguir mi objetivo ahora?” Y actúo esté donde esté, sin pensar. Porque lo primero que se necesita construir es ese hábito de presencia, con el chasquido, es una forma de reprogramación mental, porque estoy sustituyendo la información (de improductiva a productiva) y con la microacción adquiero el poder de ejecutar.

También puedes hacerte estas 3 preguntas:

  • ¿Realmente necesito hacerlo? Si la respuesta es no, bórralo de tu lista y olvídalo.
  • ¿No lo estoy haciendo porque no sé cómo hacerlo? En caso afirmativo, averigua lo que necesitas saber para moverte y encuentra un recurso (un experto en el campo, un amigo, un seminario, un libro, un sitio web) que te brinde las habilidades que necesitas para hacerlo.
  • ¿No lo estoy haciendo porque son cosas que odio hacer? Si es así, entonces delega esas tareas. Claro, si eres una pequeña empresa y no puedes permitirte el lujo de contratar a alguien… Piensa esto: ¿No sería mejor permitirte el lujo de contratar a alguien a seguir perdiendo tiempo y energía castigándote por no hacerlo? ¿Puedes permitirte el lujo de seguir perdiendo oportunidades?

Como puedes ver estamos en el último punto, es un proceso ir pasando de nivel en nivel. Aquí quería mostrarte esta primera parte, de por qué una persona procrastina incluso sus sueños. No es fácil salir de ese bucle, porque yo viví 15 años en él.

Ahora bien, este es un resumen de por qué las personas procrastinan, está dentro de mi metodología para ayudar a todos los procrastinadores.

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