Contenido
Las claves
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Existen hábitos diarios que afectan la columna sin generar señales inmediatas
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El uso de pantallas influye directamente en la postura cervical
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Permanecer sentado por mucho tiempo debilita músculos posturales
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El calzado incorrecto altera el eje corporal
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Especialistas advierten sobre dolores crónicos si no se corrigen
Hábitos cotidianos que perjudican la postura
Existen conductas posturales que muchas personas repiten a diario sin advertir sus consecuencias. Si no se corrigen a tiempo, pueden derivar en desviaciones de la columna vertebral o en dolores persistentes de espalda y cuello.
La quiropráctica Sherry McAllister, presidenta de la Foundation for Chiropractic Progress, junto a Melie Purdon, instructora de YogaRenew y especialista en yoga, identificaron en Real Simple los hábitos más frecuentes que dañan la postura de forma progresiva.
Inclinar la cabeza al usar pantallas
El uso constante de celulares y computadoras genera uno de los problemas posturales más extendidos. Al mirar una pantalla ubicada por debajo del nivel de los ojos, el cuello se desplaza hacia adelante.
Con el paso del tiempo, la curvatura natural de las cervicales puede modificarse, trasladando mayor carga hacia los hombros y la parte superior de la espalda.
“Cuanto más adelantada está la cabeza respecto de los hombros, mayor presión se transmite a la columna. Muchas veces es la razón por la que los pacientes se quejan de puntos sensibles en los hombros y la parte baja del cuello”, asegura McAllister.
Para reducir este impacto, se recomienda elevar el celular o la pantalla a la altura de los ojos. En el trabajo de escritorio, los antebrazos deben apoyarse por completo y el monitor no debe quedar demasiado bajo.
Pasar demasiadas horas sentado
Otro hábito frecuente es permanecer sentado durante períodos prolongados. Esta postura sostenida provoca fatiga en los músculos que mantienen la alineación corporal.
“Estar sentado por mucho tiempo hace que los músculos posturales se fatiguen, lo que provoca encorvarse, algo que no sostiene las curvas naturales de la columna”, explica McAllister.
La elección del asiento influye de manera directa. Sillones o sillas sin soporte adecuado obligan a sobrecargar espalda, cuello y hombros. Se aconseja utilizar asientos con buen soporte lumbar, acolchado firme y altura suficiente para apoyar ambos pies en el piso. También resulta clave realizar pausas cada 40 minutos o una hora para levantarse y estirar el cuerpo.
Elegir calzado sin soporte adecuado
El tipo de calzado impacta directamente en la postura general. Según McAllister, el uso de tacos altos desplaza la pelvis hacia adelante y genera un desequilibrio que obliga a otros músculos a compensar.
“Y cuando usás calzado totalmente plano, perdés el soporte del arco del pie. Eso transfiere el impacto de cada paso a la zona lumbar, las rodillas y las caderas”, asegura.
Este desbalance repetido puede derivar en dolor lumbar con el tiempo. Los especialistas recomiendan optar por zapatillas deportivas con buen soporte de arco, amortiguación en el talón y suela estable que absorba el impacto al caminar.


