Mamá hay una sola. Y todos tenemos sólo una. Mamá es nuestro primer amor en este mundo. Nuestro primer calor, nuestro primer alimento. Nuestro primer médico y nuestro suave abrigo. El sueño más placentero y la voz más profunda. Mamá es todo lo que somos hoy. Por eso es tan importante poder conectarnos con esta fuente de amor que aún habita en nuestros recuerdos y en nuestro corazón, para poder sanar cualquier memoria de dolor o aspereza que hayamos sufrido.

DE LAS PALABRAS DE VIVI CERVERA

La meditación que hoy publico para ti, es el resultado de tu fusión conmigo y está escrita para todas las personas, pero más, para aquellas que siempre tuvieron problemas con su madre (o inclusive puedes adaptarla para cualquier relación dolorosa de tu vida). Es posible que llores al escucharla, y si así fuera, por favor bendice tus lágrimas porque ellas no sólo son el agua que baña tus mejillas, sino el elixir que refresca tu alma, cuando sus dolores te impiden hablar.

Limpiar la relación con la madre es clave para sanar. Pero siempre aclaro, que esto se hará en la medida de lo posible, en la medida de lo perfecto, en la medida de lo humano, en la medida que tú necesites, no en mi medida, ni en la de tu familia, ni en la de quienes están a tu alrededor. De modo que esto quizá lleve tiempo, así que valóralo también.

Perdóname si revivo dolores o resucito fantasmas con mi voz. No es esta mi intención. Sólo deseo que saques esa dolorosa daga de tu costado y que todos tus asuntos mejoren notoriamente, aquí, ahora en esta hermosa vida que has creado, que estás creando.

Déjate ir, déjate llevar y recuerda que no tienes que hacer nada en especial, sólo escuchar el audio sin pretender, sin esperar, sin ansiar y después permitir que surja aquello que a través de ti tenga que suceder.

Si al final de los tiempos te das cuenta de que te sientes tan lastimada como siempre, sólo recordarás que así tuvo que ser y que eso sincronizará otras situaciones perfectas en la historia de la humanidad; que tu rencor es tan bendito como tu amor.

Nota: La meditación está orientada hacia la energía femenina que es la que necesita más amor, tanto en hombres como en mujeres. Hombres, por favor cuando la escuchen sientan que le hablo a LA PRESENCIA, a la DIVINA MADRE ya despierta en ustedes.

Gracias por todo lo que has vivido y por tu conexión conmigo, porque eso me inspiró.

Te amo.

 

SANANDO LAS MEMORIAS CON NUESTRA MADRE

“Madre, perdóname por fundirte con mis recuerdos, por no distinguir que eres un ser espiritual que amorosamente se prestó a la obra de teatro que protagonizamos en este mundo. Perdoname por hablarte de cualquier manera, por desconocer que tenemos un pacto, por herir tus sentimientos a partir de mis propias percepciones. Perdóname por cada minuto en el cual creí que todo esto se trataba de ti y no de mi.

Perdóname por nuestra historia juntas, por pretender cambiarla, por no superarla.

Perdóname porque no me es fácil saber y sentir quién eres realmente, porque a través de ti sólo veo a mi niña lastimada, porque solo percibo dolor.

Me perdono completamente porque no tengo manera de saberlo todo, porque soy tan inocente como tú. Me perdono completamente por mi capacidad latente para lastimar, para resentir, para dañar, para odiar. Nada de esto ha sido creado conscientemente, una memoria, una queja, un dolor, me impulsó. Te doy las gracias porque en un acto de amor consciente o inconsciente me trajiste a la vida, a este mundo que me ha ofrecido todo para que yo pueda conocerlo. Gracias por lo vivido, por las experiencias juntas, por los dolores, por las lágrimas, por las risas, por las ausencias, por las heridas abiertas, por las palabras bonitas y por las que no fueron tanto, todo ello me ha forjado como el ser humano que soy hoy. Te doy gracias porque existes en algún lugar de mi ser y porque me escuchas ahora. Te bendigo.

Lo siento, por las memorias de dolor que comparto contigo. Te pido perdón por unir mi camino al tuyo para sanar. Te doy las gracias porque estás aquí para mi y te amo por ser quién eres.  También te amo porque estás en mis recuerdos. Estas palabras surgen, nacen, brotan y florecen en mi ser cuando el tiempo de mi mente es perfecto. El amor me busca ahora y me reencuentro contigo. Yo elijo estar en paz contigo. Yo soy esa paz en ti y en mi. Yo soy paz. Yo honro mi vida y la tuya tal como fue, tal como es. Yo hago una reverencia ante tu ser de luz que es quien yo soy.

Lo siento, perdón, gracias, TE AMO.

 

 

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