Caminata Por El Bosque

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Hoy Mari salió a dar una caminata por el bosque. Caminó 19 kilómetros y casi todos en silencio. Cada paso acompañado por una respiración profunda, una mente en blanco, y por un corazón abierto.

Mari camina por el bosque de la ciudad de Durbuy (Bélgica), la ciudad que proclama la más pequeña del mundo, y se siente una ardilla. Y, como ardilla, sólo mira los árboles, abraza alguno que le gusta y que le llama la atención y trata de no hacer mucho ruido, para no despertar a la naturaleza.

La súper caminata llevó un poco más de cuatro horas, llegando al récord personal de 19 km. Creo que no hay manera mejor de conectarse con uno mismo, que alejándose de todo. Una vez leí que el Hombre, es la única especie que se aleja para poder estar solo, porque se encuentra siempre rodeado de otros hombres. En la especie animal, los animales suelen juntarse y buscarse para un propósito en particular: aparearse, migrar, sobrevivir, etc. Pero suelen estar solos. Nosotros solemos estar siempre rodeados de otras personas. Y, a veces, suele ser agotador.

Las caminatas no sólo son buenas para el cuerpo y el ejercicio interno del organismo, sino también para la mente y para el alma. Hoy, caminando, Mari se sintió en Paz. No pensó en plata (porque no había nada que comprar en el medio del bosque), ni pensó en preocupaciones (porque tampoco eran necesarias), ni pensó en el tiempo (porque, a fin de cuentas, iba a llegar a a cabaña, donde la espera un baño de agua caliente y un fuego en el living para relajarse después de la caminata). Entonces, sin plata, problemas ni tiempo, Mari solo caminó.

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Caminó admirando cada árbol y cada hoja. Caminó llevando la consciencia a cada paso (porque había llovido y estaba todo el suelo del bosque resbaloso). Y se dio cuenta de lo mucho que todavía tiene por aprender. Y de lo lindo que es el camino de aprendizaje. Con sonrisas y lágrimas incluidas.

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La Naturaleza no juzga, no critica, no rechaza, ni maldice. No daña ni lastima. No adula por interés, ni regala sonrisas superficiales. Pero abraza sin ahogar, acompaña sin atosigar, contiene sin pedir nada a cambio. Mari tiene mucho que aprender. Entonces sale a caminar. ¿Vamos juntos de caminata? 🙂

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